Mi primera vez

Mi primera vez

Un día en la vida de María…

-Hija, he visto una noticia que dice que los 16 es la edad media en la que los jóvenes realizan su primera relación sexual.

-Uhumm

-Tú… ¿qué dices?

-Pues que muy bien.

-No, lo digo porque… tú tienes 16 años…

-Lo sé mamá.

-¿Y no tienes nada que contarme?

-¡Pues que si lo hubiera sabido antes…!

-¿QUÉÉ?

-Nada, mamá. Adiós.


Uff, me he puesto muy nerviosa, voy a consultar el Libro mágico «Educar mola mazo», que después de esta cabeza loca, me viene la otra…


Libro mágico “Educar mola mazo”

Todas y todos los niños sienten curiosidad sexual. Es algo innato. Cuando esa o ese niño crece su curiosidad no se detiene, estén las familias preparadas o no. Cuando llega la preadolescencia, esa curiosidad pasa de ser solo informativa a experimental. Y lo que nos encontramos, según los datos de la Encuesta Nacional sobre Sexualidad y Anticoncepción, sólo 3 de cada 10 chicas encuentran satisfactoria su primera relación sexual frente a un 55% de los chicos. ¿Y por qué ocurre ésto?


El 68% de las y los jóvenes creen que la información recibida no es la apropiada.

La educación sexual que recibe las y los jóvenes proviene de internet en su mayoría, seguida por las y los amigos. Las siguientes fuentes de información son las y los profesores, después la madre y por último el padre. Hay un porcentaje pequeño que nunca han recibido información sexual. Y en éste párrafo está la clave del por qué la primera relación sexual de l@s jóvenes no es satisfactoria.

La educación sexual que reciben se basa en cómo protegerse de enfermedades y embarazos. Se les hace ver la parte negativa de la relación sexual. Es como si tuvieras mucha curiosidad en qué se siente cuando te tiras de un avión. Deseas hacer paracaidismo, y toda la información que recibes es, estadísticas de gente que se ha estrellado, de esta gente cuánta fue por no saber abrir bien el paracaídas, cuenta por un fallo en el mecanismo de apertura del paracaídas, cuanta gente le dió un paro cardiaco de la impresión y un largo etcétera de fatalidades. Cuando en realidad, si le preguntas a alguien que ha practicado este deporte, encontrarás que te explicará que ha sentido al realizarlo. Puede ser una buena experiencia o no, pero te habla desde el sentir, la emoción, la adrenalina y no desde estadísticas o lo peligroso que puede llegar a ser el practicarlo.

La sexualidad, debería ser explicada desde el mismo prisma. Es evidente que si vas hacer paracaidismo, te explicarán las medidas de seguridad, es vital. Pero el monitor que te explica esas medidas, no basa todo el proceso en ello, sino que te anima, te motiva, te acompaña, te cuida y te da seguridad. 

La información que hay internet no es real, se basa en la pornografía. ¿De verdad queremos que l@s jóvenes tengan un modelo a seguir como la pornografía? Las amistades, hacen lo que pueden. A veces esa información viene contaminada por el aparentar, el miedo al qué dirán, y en pocas ocasiones es información sincera y viable para que aprendan. La escuela no educa en sexualidad. Educan en la prevención sexual. Es decir, en el fatalismo de tener relaciones sexuales.


Much@s jóvenes hubieran deseado tener una conversación real con sus familias sobre sexualidad.

Una frase que se escucha mucho entre jóvenes es “si lo hubiera sabido antes”: El qué esperar, el qué sentir, qué hacer si no cumple nuestras expectativas…

Por eso, la sexualidad debería explicarse a nuestr@s menores con amor, sentimiento, pasión.

Explicar que está bien tener relaciones sexuales con alguien que no sea tu pareja, pero que sí es la primera vez, es mejor elegir a alguien con el que tengas un vínculo de confianza.

Explicar que está bien sentirse vulnerable, antes, durante o después de la relación.

Explicar que las relaciones sexuales no se basan en una penetración, que no es el fin sino un medio más para llegar al placer.

Explicar la sensación tan agradable y única que experimentas cuando alguien recorre tu cuerpo en busca de zonas llenas de magia; una peca o marca que pasa desapercibida. Y cómo en esa búsqueda de tesoros llenas de besos y pequeños mordiscos, tu cuerpo se prepara  para una exploración más profunda.

Explicar que hay más poder en un beso en el cuello o la espalda, que no en una penetración brusca.

Explicar que está bien, no estar bien.

Explicar que aunque estés completamente desnuda puedes retractarte en cualquier momento.

Explicar que si la persona con la que estás se retracta no es tu culpa, ni tampoco de esa otra persona. En la sexualidad nadie tiene la culpa. Ni de sentir como te sientes, ni de buscar aquello que te gusta.

Que la primera vez es un aprendizaje en el que es mejor ir de la mano, comunicarse, parar o seguir pero siempre desde la complicidad y de formar equipo. No desde el egoísmo, el silencio o desde la perspectiva de, sigo aunque no me guste y me lo quito de encima.

Explicar que la sexualidad se puede vivir poco a poco. Capítulos de un libro. No es necesario leerse el libro entero en una noche o en un día.

Que a veces es mejor crear expectación y otras veces, no. Que la sexualidad será lo que tu quieras que sea. A veces es mejor preparar los detalles de la ocasión, y otras es mejor la improvisación. Que nada está escrito en piedra. Que todo está bien siempre que no sea forzado.

Y sí, explicar también métodos de protección. Pero que esa protección no sea la base de vuestra comunicación.

Deja que experimenten la caída desde el avión y lo vivan como es, adrenalina y pasión. 



¿La ropa tiene género?

¿La ropa tiene género?

Un día en la vida de María…

-Mamá, ¿está la falda negra con tachuelas limpia? No la encuentro en el armario.

-Sí, acaba de salir de la secadora, está en la mesa del comedor.

-Vale, mamá.

-¿Te la vas a poner hoy?

.-No. Se la dejaré a Iker.

-¿Para carnaval? ¿Va de mujer?

-Nooo. Simplemente le gusta y quiere ponérsela, sin más.

-No sabía que era gay.

-Es que no lo es…

-¿Y la falda?

-¡AY MAMÁ, NO TE ENTERAS DE NADA!

Uff qué carácter tiene mi hija. ¿Qué no me entero? Pues voy a consultar el libro mágico Esto de educar mola mazo, a ver qué cuenta.

LIBRO MÁGICO «ESTO DE EDUCAR MOLA MAZO»

Podemos observar en las tiendas de ropa como separan las piezas de ropa por género. El formato adulto, quizás tiene algo más de sentido ya que una persona con pechos, por ejemplo, tiene atributos que una persona sin ellos, no, y por lo tanto la ropa debe tener en cuenta estos atributos. En el caso infantil, esa diferencia de atributos no ha salido a la superficie, con lo cual, carece de sentido el hecho de separar la ropa según el género a quien se dirige.


Es curioso entrar a una tienda de ropa infantil. Hay una sección completamente rosa (con algún atisbo de otro color), mensajes cursis y diferentes animales hipersexualizados. Y en la banda opuesta, encontramos colores más oscuros, mensajes sobre aventuras y sueños, y si hay animales, estos son feroces.


Las tiendas de adult@s, frecuentemente, están separadas incluso de tienda. Es decir, una misma marca tiene un local para mujeres y otro para hombres. Del mismo modo que en las tiendas infantiles, donde las secciones están separadas claramente por colores, en las tiendas de adult@s ocurre algo parecido. Aunque el color, tejido, mensaje y forma debería ser el mismo en ambos casos, no es así. La ropa para mujeres debe ser sexy, escotada y cuanto más corta mejor. Mientras que a la ropa de los hombres no se les aplica las mismas características. De manera que en su caso cuanta más ropa mejor. Esto es fácilmente reconocible. Basta con observar la cola de cualquier discoteca.


Verás a las chicas congelarse por llevar minivestidos o camisetas de tirantes con enormes escotes en pleno invierno y a los chicos con camiseta, jersey y chaqueta. ¡Bien calentitos ellos!

¿Esto por qué ocurre? Lo cierto es que la ropa forma parte de ese estigma que nos rodea. Y ese estigma es el rol de género. Esa construcción social que delimita lo aceptable de lo que no lo es, que varía según país, cultura y época, y que desgraciadamente, limita nuestra creatividad y libertad para lucir como queramos.


Hubo una época en la que estaba mal visto que una mujer llevara pantalones.

De hecho estaba totalmente prohibido. Si no fuera porque hubo mujeres que lucharon por su libertad, por algo tan sencillo como poder escoger qué vestir, si falda o pantalón, nosotras, las mujeres de hoy, seguiríamos con la falda para todo. 


También esa construcción social varía según el país o la cultura en el que nos fijemos. Hay lugares en el mundo en el que es normal y común que los hombres lleven falda, y hay otros lugares que es una aberración.


¿Cuál es la conclusión? A mi parecer es que cada persona, independientemente de su órgano sexual o género, debería vestir como mejor le pareciera. El rol de género debería desaparecer. Su función es limitar y juzgar a las personas. Limitar que se sientan como se quieran sentir. ¿Qué sentido tiene, pues, que existan esas características limitantes?


Las tiendas de ropa infantil deberían estar clasificadas por pieza. Una sección de pantalones, otra de camisetas, otra de faldas y así sucesivamente. Sin especificar a qué género se dirige. Los colores no tiene género. Las piezas (faldas, pantalones,…) no tienen género. Y además, hasta cierta edad, no se diferencian en ningún atributo corporal distinto.

Así que todas las tiendas infantiles deberían ser ropa unisex.

Las tiendas de adult@s, estas sí, deberían diferenciar piezas con determinado atributo (pechos, por ejemplo), de las que no lo tengan. Pero no por género. La ropa debería ser también unisex. 

¿Os imagináis a un hombre que se viste con su falda favorita, sin miedo a que lo juzguen? ¿Sin miedo a que intenten adivinar su orientación sexual? ¿Sin miedo a sufrir burlas o agresiones? ¿Os imagináis a un hombre sentirse libre de poder disfrutar siendo realmente libre?

Suicidio de un adolescente

Suicidio de un adolescente

Un día en la vida de María…

 

-¡Mamá! ¡¡Mamááá!! -me grita mi hija adolescente.

-¡¿Quééé?! -le grito de vuelta. Diosss, parece una casa de locos.

-Mi compañero de clase se ha suicidado.

-¿Qué? ¿Por qué? ¿Cuándo? -no me lo puedo creer, tengo el corazón encogido.

-Ayer por la noche, mamá. Ayer se suicidó -me contesta llorando desconsolada. 

-No lo entiendo. Era muy joven. ¿Tenía problemas? 

-Se metían con él. Era homosexual y supongo que no pudo con la presión.

-¿Tú veías cómo se metían con él?

-Sí -me revela con vergüenza.

-¿Y nunca se te ocurrió decir nada a nadie?

-No sé mamá, esas cosas pasan. Los chicos siempre se están burlando de algo o de alguien…

 

Voy a coger el libro mágico «Esto de educar mola mazo», a ver cómo puedo educar a mis hij@s para que esto no vuelva a suceder.

 

Libro mágico «Esto de educar mola mazo»

 

La sociedad está pensada para personas heterosexuales y con mentalidad patriarcal. Esto hace que una persona homosexual, no sienta que el mundo sea un lugar seguro o de confianza. Si estos términos los llevamos a la vida escolar, el concepto se agrava. Por este motivo la educación en casa es tan importante y necesaria para la buena salud social. 

 

La responsabilidad sexual y toda su diversidad es una obligación moral, intelectual y humana de la propia familia.

 


La diversidad sexual es la gran olvidada. Si necesitas consejos sobre maternidad, buscarás por todos los lados y medios la información necesaria. Porque deseas llevar a cabo una crianza responsable, natural y respetuosa con tu hijo o hija. Y es fantástico, porque de tu manera de educar y actuar, dependerá los valores que adquiera tu menor en el futuro. Pero, ¿qué pasa con la sexualidad?¿Qué pasa con la diversidad existente en nuestra sociedad? La mayoría de familias no dan énfasis a la diversidad. No porque crean que es mala dicha diversidad. No porque no estén de acuerdo. O no porque no respeten todas las maneras de amar.


Toda la educación conlleva intención.

 

¿Qué quiero decir con ésto? Pues si quieres que tu hij@ sea de un equipo determinado de fútbol, por ejemplo, nada más nacer, tendrá la equipación del equipo. Verá los partidos contigo, o al menos parte de ellos. Pero en cualquier caso, el fútbol será parte integrada en su vida y por lo tanto, un concepto normalizado. Y como éste, tantos ejemplos más. Si te gusta la cocina, vivirá la cocina. Le puede gustar o no, pero lo vivirá como algo normal.

La sexualidad en general pero más particularmente, la diversidad sexual, no está integrada, ni normalizada en la vida familiar. 

¿En qué repercute la no normalización de la diversidad sexual? En que la menor o el menor, cuando va creciendo y empapandose de la vida, entiende que lo normal es ser heterosexual. Y sí, puede ver alguien de la comunidad LGTBI, pero siempre desde la lejanía y de manera no normalizada. 

 

Si no educas en diversidad sexual explícitamente, tú hij@ no lo asumirá como natural.

 

Y tu hij@ crecerá. Y será adolescente. Y pasará la etapa influenciable.

¿Qué puede ocurrir en la adolescencia o en su fase previa? Lo más probable que ocurra es que, o bien se convierte en agresor, o bien en cómplice por omisión. 

Te puede parecer que tu hij@, no cometería ni agresión ni sería cómplice de ello. Puede que tengas razón. No toda la juventud es homófoba. No obstante, no sería la primera vez que a mí me sorprende mi hijo o mi hija con algún comportamiento fuera de casa. Porque seamos sinceras, las personas no son de igual forma en cada uno de los escenarios de la vida que se le presentan. En el hogar somos de una manera, en el trabajo de otra y con las amigas de otra. A nuestros hij@s les pasa lo mismo. 


Las agresiones, son progresivas. Primero empiezan por un chiste, una frase despectiva o palabra hiriente hacia la persona que es diferente. Su grupito se ríen, incluso puede que las personas fuera del círculo del agresor también se rían. 

Es gracioso, no pasa nada, es sólo un chiste…

 

Del chiste pasamos a la acción. Un empujón. ¿Un escupitajo quizás…?

Hoy en día todo es grabado con móviles. Así que aparte de la agresión en un momento determinado, con unas personas determinadas, pasa a la red. Y una vez en la red, es más fácil ponerse en el lado del agresor. Todo es anónimo. No estás delante de la persona. No tienes que mirarle a la cara. 

Después de esa acción puntual, como a causado furor, se convierte en algo habitual. La juventud que le rodea lo acepta. 

 

Ahora imagina que ese agresor y esos cómplices han crecido leyendo cuentos en los que la historia es lo más importante y no tanto si sus personajes son heterosexuales. Leen libros normalizando esa diversidad sexual. No señalando como “¡mira, tiene dos papás o dos mamás y no pasa nada” Si no que cada cuento hay un tipo de familia y es asumido como lo normal. 

Imagina que ese agresor y esos cómplices han crecido en una familia en la que no se den por hecho los gustos sexuales de nadie. Es decir, si es un hombre, no le preguntan ¿tienes novia? y si es una mujer ¿tienes novio? Simplemente hacen la pregunta correcta: ¿Tienes pareja?

Imagina que ese agresor y esos cómplices han recibido una educación escolar inclusiva que respeta cualquier diversidad, sea sexual o de otro tipo. 

¿Crees entonces, que si se educa con diversidad sexual, con normalidad y a partir del ejemplo, la respuesta de ese menor será convertirse en agresor?

Yo creo que no. Es cierto que, cretin@s hay en todas partes. Pero si la sociedad en general actúa y educa con normalidad será más difícil encontrar comportamientos no deseados hacia la comunidad LGTBI.

Educa con perspectiva de género.

Educa con diversidad sexual.

Educa con tolerancia.

Educa con valores que aporten valentía para no quedarse callad@s delante de una agresión de cualquier tipo. 

 

 

 

¿Las niñas se masturban?

¿Las niñas se masturban?

Un día en la vida de María…

-¿Cómo que desde los 6 años te masturbas?

-Pues claro, mamá. ¿Qué te pensabas? ¿Que sólo los niños podían hacerlo?

No tenía ni idea, pero si quiero hacer las cosas bien, con la mediana y el pequeño, voy a coger el libro mágico «Esto de educar mola mazo» y buscaré la solución perfecta.

Libro mágico «Esto de educar mola mazo»


La sexualidad en la etapa infantil, no trata de sexo carnal o lascivo. Trata de experimentar con el propio cuerpo. De compartir placer y afecto. Trata de relacionarse con otr@s. Por lo tanto, si una o un menor muestra interés en la sexualidad, no quiere decir que de mayor será más promiscu@. Para que se entienda mejor, en los 2 primeros años de vida, la fuente de placer es la boca. Ese es el motivo por el cual, todos los bebés quieren llevarse cualquier cosa a la boca. Por placer. Y no por ello, pensamos que de mayores, no podrán dejar de comer. 

A partir de los 2 años, tienen interés en su propio cuerpo y en el de los demás. Quieren ver a mamá o a papá desnudos. Compararse. ¿Por qué yo tengo esta parte y ella no? o al inrevés. A medida que van creciendo su curiosidad también. Se extiende hacia sus compañer@s de clase. Quieren ver sus partes íntimas. Es natural. Como lo es también tocarse zonas del cuerpo que les da placer.

Hemos asumido, en cierta manera, que en los niños es natural la masturbación pero no en el caso de las niñas. De hecho, aún, en pleno siglo XXI, nos choca encontrar a mujeres confesar con la cabeza bien alta, que se masturban. Poco a poco, la sociedad va cambiando, pero no es habitual tratar con la misma naturalidad, la masturbación femenina como sí lo es, la masculina.

Si este concepto lo extrapolamos a la infancia; nos choca que una niña se masturbe, pero no tanto, si quien lo hace es un niño.


Tanto si es un niño como una niña, la forma de actuar será la misma. Naturalidad, afecto y claridad. Y aunque el “protocolo” a seguir es el mismo, debo hacer hincapié, especialmente si es una niña. ¿El motivo? La sociedad patriarcal en la que vivimos. El niño que es encontrado en esa situación es considerado un “machote”; es visto como algo positivo. Si es una niña, la visión cambia. En una niña es considerado como algo negativo. Considerado el primer signo de promiscuidad.


No es malo que las niñas quieran tocarse. No se les debe reñir ni avergonzar por ello. 

Puede que la primera vez que te encuentres con la situación, de ver u oír a tu hija masturbarse, te quedes en shock y no sepas reaccionar. Pero es de suma importancia que te prepares para ese momento. 


Según la reacción que tomes al encontrarte en esta situación, afectará en el cómo procesa la sexualidad tu hija.

Lo más importante es que aprenda que no hay nada de malo en buscar placer. Si lo ve como algo positivo, gozará de una vida sexual saludable en el futuro. Además, entenderá que el sexo, no es servir a alguién más, como es habitual entender en la sociedad patriarcal. Si no que entenderá que la sexualidad es la búsqueda del placer. Su placer también. No por ser mujer deberá utilizar su cuerpo para el placer de otros. Su cuerpo es su placer.

Una vez entienda que la masturbación no es mala, podemos enseñar las etiquetas sociales para estos menesteres.

Desde el cariño, la tranquilidad y la naturalidad se le explica, que el lugar para la masturbación, es un lugar íntimo. La sexualidad en general se habla con naturalidad. No inventemos cosas raras por tal de no llamar cada cosa por su nombre. Se debe adaptar el vocabulario a la edad de la menor, claro que sí, pero no dar vueltas y vueltas para no expresar con claridad el mensaje que queremos transmitir.

Puedes compartir con ella, que tú también lo haces, de ese modo afianzarás la idea de que es bueno y natural.

Una manera de explicarlo, sería, por ejemplo: Sé que lo que estás experimentando te gusta y te da gustito, y cuando quieras hacerlo de nuevo busca un lugar tranquilo como tu habitación. O, podrías decirle que, lo que estás experimentando es muy íntimo, y del mismo modo que ir al baño es algo íntimo, debes hacerlo en un lugar donde nadie te moleste.

Poco a poco lo irá entendiendo. No se debe forzar la situación. Ahora está en fase de experimentación y olé por ella. 

Te aseguro que si hablas de sexualidad con tu hij@, podrás incluso, escuchar  el “click” del anclaje uniéndose entre vosotras. Si ella o él sabe que puede preguntar cualquier cosa, incluido sobre sexualidad, no tendrá la necesidad de ocultar nada porque tu le ayudas, eres sincera y siempre estarás ahí para ella.

El no decir nada, es decirlo TODO

El no decir nada, es decirlo TODO

Un día en la vida de María…

-Mamá, en clase me han dicho que soy una niña porque llevo las uñas pintadas -me dice mi hijo Noa de 5 años.

Voy a coger el libro mágico «Esto de educar mola mazo«, a ver qué solución hay para lo que acaba de ocurrir.

Libro mágico «Esto de educar mola mazo»

Cuando la sociedad no hace hincapié en educar con perspectiva de género y diversidad sexual, le está dando alas al patriarcado ¿Por qué? Porque l@s menores aprenden más de lo que ven, y por lo tanto del ejemplo, que de lo que dices. 


¿Por qué una niña o un niño de 5 años, por ejemplo, tiene arraigado en su mente que hay objetos de niñas y objetos de niños? 

¿Acaso nacemos con ideas preconcebidas? ¿Tenemos un chip en la cabeza que va clasificando los conceptos? Esto de niña, esto de niño…

La verdad es que el rol de género, es una construcción social. ¿Qué quiere decir? Desde hace muchííííísimos años, por intereses que no vienen al caso, se necesitaba que las mujeres cuidaran y los hombres abastecieran. Así ha sido hasta la actualidad. 

Y por mucho que tú pienses “odio el machismo” o “yo soy feminista” si no das ejemplo con tus actos, con el mensaje que transmites, con tus gestos o con tus palabras, tus hij@s aprenderán lo que ven de la sociedad.


¡Si no te gusta la sociedad, transformar la!

Hay miles de señales, todos los días, que fomentan el patriarcado. Desde los anuncios de juguetes, la ropa, los libros hasta lo gestos corporales. Y cuando una niña dice “esto es de niña” no necesariamente ha tenido que tener un@s progenitor@s educándola en el patriarcado. Simplemente han tenido que hacer… nada. 

Nada, sí. Porque al no educar explícitamente con perspectiva de género y diversidad sexual es darle alas al patriarcado. Quizás dentro de unos años, si toda la sociedad vamos en la misma dirección, o al menos, la mayoría, podremos decir que no hacer nada es lo mismo que fomentar la igualdad, la diversidad, la tolerancia, etc. Pero desgraciadamente, en estos momentos, no es así. 

Podrías decirme entonces, “Beatriz, yo no puedo cambiar la sociedad así que para que hacer el esfuerzo con mis hij@s. Pues bien, entonces te voy a contar un cuento que quizás has escuchado alguna vez, pero aunque así sea, conviene recordarlo ¡Merece la pena! Y si jamás lo has oído, estate atenta, te va a encantar. 

Un hombre paseaba tranquilamente por la playa, cuando vio a lo lejos una figura que se movía de manera extraña como si estuviera bailando. Al acercarse vio que era un muchacho que se dedicaba a coger estrellas de mar de la orilla y lanzarlas otra vez al mar.

El hombre le preguntó al joven que estaba haciendo.

– Recojo las estrellas de mar que han quedado varadas y las devuelvo al mar; la marea ha bajado demasiado y muchas morirán.

Dijo entonces el hombre:

– Pero esto que haces no tiene sentido, primero es su destino, morirán y serán alimento para otros animales y además hay miles de estrellas en esta playa, nunca tendrás tiempo de salvarlas a todas.

 El joven miró fijamente al escritor, cogió una estrella de mar de la arena, la lanzó con fuerza por encima de las olas y exclamó:

– Para ésta… sí tiene sentido.

Para mí la educación con perspectiva de género y diversidad sexual en edades infantiles es esa estrella de mar. Cambiar la sociedad en la que vivimos, transformarla, “salvarla”, puede carecer de sentido si lo miramos de manera global. Pero si tu foco lo pones en tu hija/o la importancia se torna imprescindible porque para tu hija/o sí tiene sentido. 

Si cada familia individualmente hace por educar a sus menores, repercutirá a la sociedad de manera global.

Te aseguro que si educas con perspectiva de género y diversidad sexual a tus hij@s, no sólo aportarás tu granito de arena para transformar la sociedad, sino que además, conseguirás crear una relación de auténtica confianza entre tú y tus hij@s, incluso podrás escuchar  el “click” del anclaje uniéndose entre vosotr@s.

 Si ella o él sabe que será amada/o independientemente de sus gustos, si sabe que tiene tu aprobación, que puede preguntar cualquier cosa, incluso sobre sexualidad, no sólo no tendrá la necesidad de ocultar nada, ni su forma de ser, ni sus emociones, ni sus sentimientos, porque tú le ayudas, eres sincera y siempre estarás ahí para él o ella, si no que además estarás potenciando su autoconfianza y su autoestima.

 Porque el niñ@ que puede ser, quién quiere ser, tiene la valentía y el coraje para comerse el mundo.

Y ¿no es eso lo que le deseas a tu menor? ¿Comerse el mundo cómo más le convenga? No te quedes parada. No hagas NADA, haz TODO. Por tu menor, por transformar la sociedad, por una vida más tolerante, igualitaria y libre.


¡PARA TU HIJA O HIJO SÍ TIENE SENTIDO!