Suicidio de un adolescente

Suicidio de un adolescente

Un día en la vida de María…

 

-¡Mamá! ¡¡Mamááá!! -me grita mi hija adolescente.

-¡¿Quééé?! -le grito de vuelta. Diosss, parece una casa de locos.

-Mi compañero de clase se ha suicidado.

-¿Qué? ¿Por qué? ¿Cuándo? -no me lo puedo creer, tengo el corazón encogido.

-Ayer por la noche, mamá. Ayer se suicidó -me contesta llorando desconsolada. 

-No lo entiendo. Era muy joven. ¿Tenía problemas? 

-Se metían con él. Era homosexual y supongo que no pudo con la presión.

-¿Tú veías cómo se metían con él?

-Sí -me revela con vergüenza.

-¿Y nunca se te ocurrió decir nada a nadie?

-No sé mamá, esas cosas pasan. Los chicos siempre se están burlando de algo o de alguien…

 

Voy a coger el libro mágico «Esto de educar mola mazo», a ver cómo puedo educar a mis hij@s para que esto no vuelva a suceder.

 

Libro mágico «Esto de educar mola mazo»

 

La sociedad está pensada para personas heterosexuales y con mentalidad patriarcal. Esto hace que una persona homosexual, no sienta que el mundo sea un lugar seguro o de confianza. Si estos términos los llevamos a la vida escolar, el concepto se agrava. Por este motivo la educación en casa es tan importante y necesaria para la buena salud social. 

 

La responsabilidad sexual y toda su diversidad es una obligación moral, intelectual y humana de la propia familia.

 


La diversidad sexual es la gran olvidada. Si necesitas consejos sobre maternidad, buscarás por todos los lados y medios la información necesaria. Porque deseas llevar a cabo una crianza responsable, natural y respetuosa con tu hijo o hija. Y es fantástico, porque de tu manera de educar y actuar, dependerá los valores que adquiera tu menor en el futuro. Pero, ¿qué pasa con la sexualidad?¿Qué pasa con la diversidad existente en nuestra sociedad? La mayoría de familias no dan énfasis a la diversidad. No porque crean que es mala dicha diversidad. No porque no estén de acuerdo. O no porque no respeten todas las maneras de amar.


Toda la educación conlleva intención.

 

¿Qué quiero decir con ésto? Pues si quieres que tu hij@ sea de un equipo determinado de fútbol, por ejemplo, nada más nacer, tendrá la equipación del equipo. Verá los partidos contigo, o al menos parte de ellos. Pero en cualquier caso, el fútbol será parte integrada en su vida y por lo tanto, un concepto normalizado. Y como éste, tantos ejemplos más. Si te gusta la cocina, vivirá la cocina. Le puede gustar o no, pero lo vivirá como algo normal.

La sexualidad en general pero más particularmente, la diversidad sexual, no está integrada, ni normalizada en la vida familiar. 

¿En qué repercute la no normalización de la diversidad sexual? En que la menor o el menor, cuando va creciendo y empapandose de la vida, entiende que lo normal es ser heterosexual. Y sí, puede ver alguien de la comunidad LGTBI, pero siempre desde la lejanía y de manera no normalizada. 

 

Si no educas en diversidad sexual explícitamente, tú hij@ no lo asumirá como natural.

 

Y tu hij@ crecerá. Y será adolescente. Y pasará la etapa influenciable.

¿Qué puede ocurrir en la adolescencia o en su fase previa? Lo más probable que ocurra es que, o bien se convierte en agresor, o bien en cómplice por omisión. 

Te puede parecer que tu hij@, no cometería ni agresión ni sería cómplice de ello. Puede que tengas razón. No toda la juventud es homófoba. No obstante, no sería la primera vez que a mí me sorprende mi hijo o mi hija con algún comportamiento fuera de casa. Porque seamos sinceras, las personas no son de igual forma en cada uno de los escenarios de la vida que se le presentan. En el hogar somos de una manera, en el trabajo de otra y con las amigas de otra. A nuestros hij@s les pasa lo mismo. 


Las agresiones, son progresivas. Primero empiezan por un chiste, una frase despectiva o palabra hiriente hacia la persona que es diferente. Su grupito se ríen, incluso puede que las personas fuera del círculo del agresor también se rían. 

Es gracioso, no pasa nada, es sólo un chiste…

 

Del chiste pasamos a la acción. Un empujón. ¿Un escupitajo quizás…?

Hoy en día todo es grabado con móviles. Así que aparte de la agresión en un momento determinado, con unas personas determinadas, pasa a la red. Y una vez en la red, es más fácil ponerse en el lado del agresor. Todo es anónimo. No estás delante de la persona. No tienes que mirarle a la cara. 

Después de esa acción puntual, como a causado furor, se convierte en algo habitual. La juventud que le rodea lo acepta. 

 

Ahora imagina que ese agresor y esos cómplices han crecido leyendo cuentos en los que la historia es lo más importante y no tanto si sus personajes son heterosexuales. Leen libros normalizando esa diversidad sexual. No señalando como “¡mira, tiene dos papás o dos mamás y no pasa nada” Si no que cada cuento hay un tipo de familia y es asumido como lo normal. 

Imagina que ese agresor y esos cómplices han crecido en una familia en la que no se den por hecho los gustos sexuales de nadie. Es decir, si es un hombre, no le preguntan ¿tienes novia? y si es una mujer ¿tienes novio? Simplemente hacen la pregunta correcta: ¿Tienes pareja?

Imagina que ese agresor y esos cómplices han recibido una educación escolar inclusiva que respeta cualquier diversidad, sea sexual o de otro tipo. 

¿Crees entonces, que si se educa con diversidad sexual, con normalidad y a partir del ejemplo, la respuesta de ese menor será convertirse en agresor?

Yo creo que no. Es cierto que, cretin@s hay en todas partes. Pero si la sociedad en general actúa y educa con normalidad será más difícil encontrar comportamientos no deseados hacia la comunidad LGTBI.

Educa con perspectiva de género.

Educa con diversidad sexual.

Educa con tolerancia.

Educa con valores que aporten valentía para no quedarse callad@s delante de una agresión de cualquier tipo.