Mi primera vez

Mi primera vez

Un día en la vida de María…

-Hija, he visto una noticia que dice que los 16 es la edad media en la que los jóvenes realizan su primera relación sexual.

-Uhumm

-Tú… ¿qué dices?

-Pues que muy bien.

-No, lo digo porque… tú tienes 16 años…

-Lo sé mamá.

-¿Y no tienes nada que contarme?

-¡Pues que si lo hubiera sabido antes…!

-¿QUÉÉ?

-Nada, mamá. Adiós.


Uff, me he puesto muy nerviosa, voy a consultar el Libro mágico «Educar mola mazo», que después de esta cabeza loca, me viene la otra…


Libro mágico “Educar mola mazo”

Todas y todos los niños sienten curiosidad sexual. Es algo innato. Cuando esa o ese niño crece su curiosidad no se detiene, estén las familias preparadas o no. Cuando llega la preadolescencia, esa curiosidad pasa de ser solo informativa a experimental. Y lo que nos encontramos, según los datos de la Encuesta Nacional sobre Sexualidad y Anticoncepción, sólo 3 de cada 10 chicas encuentran satisfactoria su primera relación sexual frente a un 55% de los chicos. ¿Y por qué ocurre ésto?


El 68% de las y los jóvenes creen que la información recibida no es la apropiada.

La educación sexual que recibe las y los jóvenes proviene de internet en su mayoría, seguida por las y los amigos. Las siguientes fuentes de información son las y los profesores, después la madre y por último el padre. Hay un porcentaje pequeño que nunca han recibido información sexual. Y en éste párrafo está la clave del por qué la primera relación sexual de l@s jóvenes no es satisfactoria.

La educación sexual que reciben se basa en cómo protegerse de enfermedades y embarazos. Se les hace ver la parte negativa de la relación sexual. Es como si tuvieras mucha curiosidad en qué se siente cuando te tiras de un avión. Deseas hacer paracaidismo, y toda la información que recibes es, estadísticas de gente que se ha estrellado, de esta gente cuánta fue por no saber abrir bien el paracaídas, cuenta por un fallo en el mecanismo de apertura del paracaídas, cuanta gente le dió un paro cardiaco de la impresión y un largo etcétera de fatalidades. Cuando en realidad, si le preguntas a alguien que ha practicado este deporte, encontrarás que te explicará que ha sentido al realizarlo. Puede ser una buena experiencia o no, pero te habla desde el sentir, la emoción, la adrenalina y no desde estadísticas o lo peligroso que puede llegar a ser el practicarlo.

La sexualidad, debería ser explicada desde el mismo prisma. Es evidente que si vas hacer paracaidismo, te explicarán las medidas de seguridad, es vital. Pero el monitor que te explica esas medidas, no basa todo el proceso en ello, sino que te anima, te motiva, te acompaña, te cuida y te da seguridad. 

La información que hay internet no es real, se basa en la pornografía. ¿De verdad queremos que l@s jóvenes tengan un modelo a seguir como la pornografía? Las amistades, hacen lo que pueden. A veces esa información viene contaminada por el aparentar, el miedo al qué dirán, y en pocas ocasiones es información sincera y viable para que aprendan. La escuela no educa en sexualidad. Educan en la prevención sexual. Es decir, en el fatalismo de tener relaciones sexuales.


Much@s jóvenes hubieran deseado tener una conversación real con sus familias sobre sexualidad.

Una frase que se escucha mucho entre jóvenes es “si lo hubiera sabido antes”: El qué esperar, el qué sentir, qué hacer si no cumple nuestras expectativas…

Por eso, la sexualidad debería explicarse a nuestr@s menores con amor, sentimiento, pasión.

Explicar que está bien tener relaciones sexuales con alguien que no sea tu pareja, pero que sí es la primera vez, es mejor elegir a alguien con el que tengas un vínculo de confianza.

Explicar que está bien sentirse vulnerable, antes, durante o después de la relación.

Explicar que las relaciones sexuales no se basan en una penetración, que no es el fin sino un medio más para llegar al placer.

Explicar la sensación tan agradable y única que experimentas cuando alguien recorre tu cuerpo en busca de zonas llenas de magia; una peca o marca que pasa desapercibida. Y cómo en esa búsqueda de tesoros llenas de besos y pequeños mordiscos, tu cuerpo se prepara  para una exploración más profunda.

Explicar que hay más poder en un beso en el cuello o la espalda, que no en una penetración brusca.

Explicar que está bien, no estar bien.

Explicar que aunque estés completamente desnuda puedes retractarte en cualquier momento.

Explicar que si la persona con la que estás se retracta no es tu culpa, ni tampoco de esa otra persona. En la sexualidad nadie tiene la culpa. Ni de sentir como te sientes, ni de buscar aquello que te gusta.

Que la primera vez es un aprendizaje en el que es mejor ir de la mano, comunicarse, parar o seguir pero siempre desde la complicidad y de formar equipo. No desde el egoísmo, el silencio o desde la perspectiva de, sigo aunque no me guste y me lo quito de encima.

Explicar que la sexualidad se puede vivir poco a poco. Capítulos de un libro. No es necesario leerse el libro entero en una noche o en un día.

Que a veces es mejor crear expectación y otras veces, no. Que la sexualidad será lo que tu quieras que sea. A veces es mejor preparar los detalles de la ocasión, y otras es mejor la improvisación. Que nada está escrito en piedra. Que todo está bien siempre que no sea forzado.

Y sí, explicar también métodos de protección. Pero que esa protección no sea la base de vuestra comunicación.

Deja que experimenten la caída desde el avión y lo vivan como es, adrenalina y pasión. 



¿Las niñas se masturban?

¿Las niñas se masturban?

Un día en la vida de María…

-¿Cómo que desde los 6 años te masturbas?

-Pues claro, mamá. ¿Qué te pensabas? ¿Que sólo los niños podían hacerlo?

No tenía ni idea, pero si quiero hacer las cosas bien, con la mediana y el pequeño, voy a coger el libro mágico «Esto de educar mola mazo» y buscaré la solución perfecta.

Libro mágico «Esto de educar mola mazo»


La sexualidad en la etapa infantil, no trata de sexo carnal o lascivo. Trata de experimentar con el propio cuerpo. De compartir placer y afecto. Trata de relacionarse con otr@s. Por lo tanto, si una o un menor muestra interés en la sexualidad, no quiere decir que de mayor será más promiscu@. Para que se entienda mejor, en los 2 primeros años de vida, la fuente de placer es la boca. Ese es el motivo por el cual, todos los bebés quieren llevarse cualquier cosa a la boca. Por placer. Y no por ello, pensamos que de mayores, no podrán dejar de comer. 

A partir de los 2 años, tienen interés en su propio cuerpo y en el de los demás. Quieren ver a mamá o a papá desnudos. Compararse. ¿Por qué yo tengo esta parte y ella no? o al inrevés. A medida que van creciendo su curiosidad también. Se extiende hacia sus compañer@s de clase. Quieren ver sus partes íntimas. Es natural. Como lo es también tocarse zonas del cuerpo que les da placer.

Hemos asumido, en cierta manera, que en los niños es natural la masturbación pero no en el caso de las niñas. De hecho, aún, en pleno siglo XXI, nos choca encontrar a mujeres confesar con la cabeza bien alta, que se masturban. Poco a poco, la sociedad va cambiando, pero no es habitual tratar con la misma naturalidad, la masturbación femenina como sí lo es, la masculina.

Si este concepto lo extrapolamos a la infancia; nos choca que una niña se masturbe, pero no tanto, si quien lo hace es un niño.


Tanto si es un niño como una niña, la forma de actuar será la misma. Naturalidad, afecto y claridad. Y aunque el “protocolo” a seguir es el mismo, debo hacer hincapié, especialmente si es una niña. ¿El motivo? La sociedad patriarcal en la que vivimos. El niño que es encontrado en esa situación es considerado un “machote”; es visto como algo positivo. Si es una niña, la visión cambia. En una niña es considerado como algo negativo. Considerado el primer signo de promiscuidad.


No es malo que las niñas quieran tocarse. No se les debe reñir ni avergonzar por ello. 

Puede que la primera vez que te encuentres con la situación, de ver u oír a tu hija masturbarse, te quedes en shock y no sepas reaccionar. Pero es de suma importancia que te prepares para ese momento. 


Según la reacción que tomes al encontrarte en esta situación, afectará en el cómo procesa la sexualidad tu hija.

Lo más importante es que aprenda que no hay nada de malo en buscar placer. Si lo ve como algo positivo, gozará de una vida sexual saludable en el futuro. Además, entenderá que el sexo, no es servir a alguién más, como es habitual entender en la sociedad patriarcal. Si no que entenderá que la sexualidad es la búsqueda del placer. Su placer también. No por ser mujer deberá utilizar su cuerpo para el placer de otros. Su cuerpo es su placer.

Una vez entienda que la masturbación no es mala, podemos enseñar las etiquetas sociales para estos menesteres.

Desde el cariño, la tranquilidad y la naturalidad se le explica, que el lugar para la masturbación, es un lugar íntimo. La sexualidad en general se habla con naturalidad. No inventemos cosas raras por tal de no llamar cada cosa por su nombre. Se debe adaptar el vocabulario a la edad de la menor, claro que sí, pero no dar vueltas y vueltas para no expresar con claridad el mensaje que queremos transmitir.

Puedes compartir con ella, que tú también lo haces, de ese modo afianzarás la idea de que es bueno y natural.

Una manera de explicarlo, sería, por ejemplo: Sé que lo que estás experimentando te gusta y te da gustito, y cuando quieras hacerlo de nuevo busca un lugar tranquilo como tu habitación. O, podrías decirle que, lo que estás experimentando es muy íntimo, y del mismo modo que ir al baño es algo íntimo, debes hacerlo en un lugar donde nadie te moleste.

Poco a poco lo irá entendiendo. No se debe forzar la situación. Ahora está en fase de experimentación y olé por ella. 

Te aseguro que si hablas de sexualidad con tu hij@, podrás incluso, escuchar  el “click” del anclaje uniéndose entre vosotras. Si ella o él sabe que puede preguntar cualquier cosa, incluido sobre sexualidad, no tendrá la necesidad de ocultar nada porque tu le ayudas, eres sincera y siempre estarás ahí para ella.